Life is Strange

Life is Strange – Decisiones que no son tan extrañas

Me acabé Life is Strange poco después de tener casi completa la entrada anterior, y como no quería extenderme demasiado decidí solo mencionarlo por encima y nada más. Sin embargo, ahora que han pasado unas cuantas horas y he podido digerir el final, creo que el juego se merece una entrada completa con mis opiniones. 

Primero, un poco de información general. Life is Strange es el segundo juego del estudio francés Dontnod Entertainment, tras su primer Remember Me. Para este juego se han servido de Square Enix como distribuidor, dividiendo el juego en cinco capítulos que fueron saliendo a la venta de forma periódica, desde enero hasta octubre de este año. Podemos clasificar el juego en el género de la aventura gráfica, si bien más del estilo de los juegos de Telltale que las antiguas aventuras de LucasArts.

El juego nos propone controlar a Max, una joven estudiante de fotografía de la Academia Blackwell, un prestigioso instituto de Arcadia Bay, Oregon. Tras una extraña pesadilla sobre una terrible tormenta, Max es testigo del asesinato de una joven en el baño de la academia… momento en el que manifiesta la capacidad de rebobinar el tiempo, habilidad que utiliza para impedir el asesinato. A partir de ese momento, Max se verá envuelta en varios sucesos de los que es mejor no hablar para no revelar nada de la trama, utilizando la capacidad de volver atrás en el tiempo para cambiar nuestras elecciones…

…Y eso es todo lo que puedo contar del juego sin entrar en spoilers, la verdad. Por eso, avisados quedáis: para poder hacer el resto del análisis iré contando algunos de los detalles menos importantes de la trama. Pero iré avisando según aumente la severidad de dichos spoilers.

La capacidad de Max de retroceder en el tiempo funciona de forma muy sencilla: solo tenemos que mantener apretado un botón para ver como la linea temporal, representada por una espiral, empieza a retroceder. Cada acción realizada se representa como un punto grande y gris en la espiral, una forma muy válida para saber hasta donde tenemos que rebobinar si queremos cambiar los acontecimientos. Normalmente, lo que haremos será experimentar con las distintas posibilidades que nos ofrece el juego (sobre todo en cuanto a diálogo), para luego rebobinar y volver a vivir las situaciones con los conocimientos (y objetos) que hemos adquirido. Las reglas del viaje en el tiempo de Max son simples: el tiempo va hacia atrás para todos excepto para ella, por lo que cuando dejemos de rebobinar no nos habremos movido del sitio y conservaremos los objetos que hayamos recogido. Esto crea algunos puzzles bastante interesantes, que en alguna que otra ocasión nos crearán ramificaciones en otras situaciones posteriores. Por ejemplo, si aceptamos la invitación de un chico para ir al cine, más tarde una chica no querrá ayudarnos porque nos ve como su rival. Muchos puzzles tienen soluciones alternativas para que no haya callejones sin salida… y si los hay, siempre puedes retroceder en el tiempo y proceder de otra forma.

Sin embargo, el poder de rebobinar tiene ciertos límites y algunas decisiones se quedarán fijas, como cuando salgamos de una zona. Normalmente el juego nos avisa de cuando estamos a punto de fijar alguna decisión, pero a veces nos pillará por sorpresa y no podremos elegir.

Llegado a este punto, vuelvo a avisar: el resto de la entrada tiene spoilers bastante gordos, pero es que no podría hablar de ciertas cosas del juego sin hacerlos. Y es que uno de los temas que más me ha impresionado del juego es la dureza de los temas presentes en el juego.

El juego comienza con un asesinato en un instituto. Tenemos a un adolescente, cuyos padres son ricos y controlan el pueblo, que lleva un arma al instituto y asesina a una chica por accidente. La presión comienza cuando le contamos al director lo que ha pasado… y nos tachan de mentirosos. Mensajes amenazantes al móvil, la indiferencia de los adultos… nuestros poderes temporales no nos dan credibilidad ninguna en un mundo de adultos corruptos. Lo siguiente que nos encontramos es el bullying que sufre una estudiante por parte de no solo sus compañeros, también de gente como el guardia de seguridad del centro. Un acoso que se vuelve virtual con un vídeo viral que puede (y así ocurrió en mi partida) desembocar en un suicidio contemplado directamente por Max. Poco a poco descubrimos un mundo muy oscuro en el que no faltan las drogas y el desenfreno. Nos enfrentamos a la rabia y el angst de nuestra mejor amiga, a la que abandonamos hace cinco años tras la muerte de su padre en un accidente, y que acaba de perder a una “más que amiga”, desaparecida sin dejar rastro. Otra escena nos presenta la terrible decisión de ayudar o no a una persona tetrapléjica que desea acabar con su vida.

Pero la vida de Max es más que eso. El juego te permite ser libre en muchas ocasiones: puedes ayudar a los demás o vengarte de ellos. Puedes ser una persona compasiva y preocuparte por tus compañeros, o puedes ser la más emo del barrio y no dejar a nadie entrar. Puedes quedar con tu amigo y dejar que sea algo más, o dejarle en la friendzone y aprovecharte de él. O puedes experimentar con tu mejor amiga. El juego plasma muy bien el entorno de un adolescente que está a punto de convertirse en adulto, si bien a veces peca de la típica artificialidad de las películas de instituto y universidad americanas.

No puedo acabar esta entrada sin decir lo que pienso sobre el final del juego… y por tanto, último aviso. Ahora si que no os recomiendo que leáis esto a menos que os hayáis acabado ya el juego o realmente no os importe destriparos el juego.

Foto de Max

Durante mi partida, Kate se suicidió ante mis ojos. Me hice amiga de Victoria y la avisé de que era la siguiente victima. Me preocupé por la madre de Taylor, que resultó ser muy maja. Salvé a Alyssa de todos sus accidentes. Besé a Warren, y escribí en el muro “Max estuvo aquí”, debajo de los nombres de Chloe y Rachel. Ayudé a Chloe a suicidarse en el presente alternativo. Y me di cuenta de que Joyce y David solo querían lo mejor para su hija, y me puse de su parte pese a que Chloe luego me lo echara en cara.

Y cuando llegó el momento de la decisión final… tuve que salvar el pueblo. Tuve de repente la certeza de que todo lo que había ocurrido, todo el juego… todo era un mundo imaginario en la cabeza de Max. Tras contemplar como su mejor amiga moría, se había refugiado en una historia en la que ella podía retroceder en el tiempo… pero no hay más salida de ese mundo que aceptar lo ocurrido y seguir adelante, sin Chloe. Quedarme con Chlose significaba destruir la vida y el futuro de Max, atraparla en un mundo roto que solo existe en su cabeza y donde no hay nadie más. Decidí que Max debía madurar, pese a la tristeza que conllevaba.

Por supuesto, cada uno puede tener su propia interpretación del final, y el hecho de que no nos digan en ningún momento el origen de los poderes de Max contribuye a ello. Lo que está claro es que la vida si es extraña, pero no porque un día descubramos que podemos retroceder en el tiempo… sino, simplemente, porque lo es.

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